¿Necesita la sociedad de la Masonería hoy en día? By Hermano Cid
- Janet Castro
- hace 6 días
- 2 Min. de lectura

¿Necesita la sociedad de la Masonería hoy en día? A lo largo de nuestra vida, muchos de nosotros hemos escuchado, y también nos hemos formulado, esta pregunta. Sin embargo, las respuestas que solemos dar suelen ser ambiguas, carentes de la solidez necesaria para convencernos plenamente a nosotros mismos o a quienes nos rodean.
Sabemos que existen escuelas de pensamiento, organizaciones no gubernamentales, asociaciones dedicadas a la caridad y al auxilio social. Con frecuencia, ante la cuestión inicial, respondemos que la Masonería “tiene un poco de todo eso”. Pero quizá ha llegado el momento de abandonar esa respuesta simplista y explorar enfoques más profundos y significativos.
Hace unos días, durante una comida con amigos profanos, surgió un debate sobre diversas ideas y posibles soluciones a problemas sociales. Expuse mi punto de vista, pero percibí cierta resistencia, lo que me llevó a moderar mi participación y adoptar una postura más prudente. Esta experiencia me hizo reflexionar sobre las diferencias entre el debate en el mundo profano y el que tiene lugar dentro de la Logia.
En el ámbito profano, las personas tienden a clasificarse según múltiples categorías: ideologías políticas, creencias religiosas, origen, condición económica o cultural. Estas divisiones, entre muchas otras, generan barreras que dificultan el entendimiento. En cambio, en la Masonería se busca precisamente lo contrario: trascender esas diferencias. Cuando un hermano o hermana introduce un enfoque puramente político o divisivo, empobrece el diálogo y se aleja del espíritu que debería regir la Logia.
Para ilustrar esta idea, podemos imaginar un ángulo. Cada uno de sus lados representa una de esas posturas opuestas. En el vértice inicial, ambas coinciden, pero a medida que se prolongan, se separan cada vez más, hasta el punto de perderse de vista mutuamente.
Me gusta pensar que la Masonería ocupa el lugar de la bisectriz de ese ángulo: una línea que, sin pertenecer a ninguno de los extremos, se mantiene equidistante de ambos. Es cierto que, conforme las posturas se radicalizan, incluso la bisectriz parece alejarse de ellas, pero nunca pierde su equilibrio ni su vocación de mediación.
Solo por desempeñar ese papel de espacio de encuentro, reflexión y acercamiento, ya se justifica la existencia de la Masonería. Un lugar donde, partiendo de posiciones distantes, se trabaja para aproximarlas progresivamente, no con el objetivo de uniformarlas, sino de permitir un diálogo honesto que nos acerque, juntos, a una verdad compartida.
-. Hermano Cid .-






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